CONGRESO
Oncoger en el XXX Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología: hacia una oncogeriatría de precisión
Por Equipo Oncoger ·

En el marco del XXX Congreso Nacional de Geriatría y Gerontología, el Dr. Gonzalo Navarrete —oncólogo y geriatra de FALP y del Hospital Clínico de la Universidad de Chile, profesor asistente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y cofundador de Oncoger— dictó la conferencia «Avances internacionales hacia una oncogeriatría de precisión». La charla recorrió el camino que va desde la biología del envejecimiento hasta la inteligencia artificial aplicada a la decisión terapéutica, y fue la instancia para presentar PROTEGER ante la comunidad geriátrica nacional.
Reunimos aquí las ideas centrales de la presentación en una versión resumida e interactiva, seguida de un relato de sus principales elementos.
Versión resumida e interactiva de la presentación (13 pantallas). Navega con las flechas, el teclado o deslizando en el móvil.
La magnitud del problema
El cáncer es, cada vez más, una enfermedad de personas mayores. En Estados Unidos, la prevalencia estimada de cáncer pasará de 15,5 millones de personas en 2016 a 26,1 millones en 2040, con el crecimiento concentrado en los grupos de 65 años y más. Para 2050, el 80% de las personas mayores con cáncer vivirá en países de ingresos bajos y medios. Las consecuencias del tratamiento en este grupo son significativas: en mayores de 65 años, el 53% presenta toxicidad moderada a severa por quimioterapia, y hasta un 48% pierde todo su patrimonio a causa de la enfermedad. En Chile, el problema tiene además una dimensión de acceso: los atrasos en garantías GES por cáncer aumentan con la edad y alcanzan 194,8 por cada 100.000 habitantes en personas de 60 años o más, la tasa más alta de todos los grupos etarios.
El cáncer en el contexto del envejecimiento del huésped
La biología del cáncer ha cambiado de paradigma. El marco actualizado de los hallmarks ya no entiende el tumor como una célula con mutaciones, sino como un ecosistema dinámico que interactúa con su microambiente y con el organismo completo; un mismo diagnóstico puede tener distintos «ecotipos» y, por tanto, distinta respuesta al tratamiento. En personas mayores, ese ecosistema está modulado por el envejecimiento: inflamación crónica, inmunosenescencia, senescencia celular, microambiente alterado, cambios metabólicos y del microbioma, y menor reserva fisiológica. La consecuencia clínica es mayor heterogeneidad biológica y un hecho central: la toxicidad y el beneficio no dependen solo del tumor. El envejecimiento, además, no es solo cronológico: la edad biológica acelerada eleva el riesgo de cáncer en cerca de un 9% por cada desviación estándar, y los propios tratamientos aceleran el envejecimiento biológico de las sobrevivientes.
La brecha entre los ensayos clínicos y el paciente geriátrico real
«Prescribimos tratamientos del siglo XXI basados en datos que ignoran al paciente geriátrico real», planteó el Dr. Navarrete. De 129 fármacos oncológicos aprobados por la FDA entre 2013 y 2023, el 41% no mejora la sobrevida global ni la calidad de vida a cinco años. En los ensayos de inmunoterapia, solo el 42,3% de los participantes tenía 65 años o más y apenas el 11,1% tenía 75 o más; el 98% de los ensayos excluye pacientes con ECOG mayor a 1 y ninguno incluye una valoración geriátrica basal. Los datos de vida real muestran la distancia: mientras el ensayo pivotal de pembrolizumab en cáncer de pulmón reporta una mediana de sobrevida de 26,3 meses, las personas mayores con ECOG 2–3 tratadas en la práctica alcanzan 1,6 meses. En cáncer de páncreas metastásico, el estándar de fase III ofrece 8,7 meses; en mayores vulnerables, la sobrevida observada fue de aproximadamente 4,5 meses, sin diferencias entre esquemas.
Qué aporta la evaluación oncogeriátrica
La evidencia de intervención es sólida. Tres ensayos aleatorizados muestran que la valoración geriátrica integral con recomendaciones al oncólogo cambia resultados: GAIN redujo la toxicidad grado 3 o mayor de 60,6% a 50,5%; GAP70+ la redujo de 71% a 51%; e INTEGERATE logró 41% menos hospitalizaciones no planificadas, 39% menos visitas a urgencia y mejor calidad de vida. La evaluación genera además valor económico, con un beneficio monetario incremental neto estimado de CAD 2.231 por paciente para GAP70+ y CAD 2.104 para INTEGERATE. En Chile, el consenso de expertos publicado en Journal of Geriatric Oncology —del que el Dr. Navarrete es coautor— recomienda aplicar VGI en personas de 65 años o más con cáncer que recibirán terapia sistémica, usar G8 como tamizaje cuando el acceso a VGI es limitado, y un set de escalas por dominio.
Sin embargo, las guías orientan la intervención pero no completan la decisión clínica: no clasifican al paciente como robusto, vulnerable o frágil, no explicitan quién no debería recibir tratamiento y no indican en quién iniciar con reducción de dosis. Dos mensajes clave de la charla: la fragilidad es contextual —un mismo paciente puede ser frágil para FOLFIRINOX, robusto para abiraterona y vulnerable para quimiorradioterapia definitiva— y fragilidad no significa «no tratable». En pacientes vulnerables, la reducción de dosis inicial con escalamiento según tolerancia es un estándar razonable, y la dosis inicial puede entenderse como un ensayo terapéutico: iniciar, observar y ajustar.
PROTEGER: inteligencia artificial como apoyo a la decisión
Ese es el espacio que busca llenar PROTEGER: algoritmos de inteligencia artificial para asistir a los equipos oncológicos y geriátricos en la toma de decisiones sobre tratamiento en personas mayores con cáncer. Publicado en Journal of Geriatric Oncology y registrado bajo TRIPOD-AI, el modelo se desarrolló a partir del Telecomité Oncogeriátrico chileno integrando variables oncológicas y de VGI, y se validó externamente en dos centros terciarios con un AUC de elegibilidad de 0,84 frente a la recomendación experta. Su clasificación separa grupos con sobrevida claramente distinta y reproduce la del equipo oncogeriátrico. La cohorte nacional reúne hoy 629 pacientes de seis centros públicos de Antofagasta a Coyhaique, con una mediana de edad de 79 años, 55% en estadio IV y 54% con deterioro cognitivo: una muestra que refleja la complejidad de la oncología pública real. La validación clínica continúa en centros de Chile, Perú y Brasil.
Evaluar mejor permite tratar mejor
La edad cronológica no basta. La decisión en oncogeriatría integra biología tumoral, reserva funcional, beneficio esperado, riesgo y objetivos del paciente, y desemboca en tres caminos posibles: tratar, optimizar o no tratar. Como resumió el Dr. Navarrete en su principio rector: «La tecnología apoya; la decisión final permanece en el equipo clínico y junto al paciente».
Referencias: Navarrete et al., J Geriatr Oncol 2026;17:103031 · Quilodrán Loyola et al., J Geriatr Oncol 2026;17:102847 · Li et al., JAMA Oncol 2021 (GAIN) · Mohile et al., Lancet 2021 (GAP70+) · Soo et al., Lancet Healthy Longev 2022 (INTEGERATE) · Hall et al., JAMA Oncol 2021 (GO2) · Ferrat et al., JCO 2017 · Hanahan, Cell 2026.
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